Hotel Hospes Palacio de Bailío
| Córdoba, Córdoba |
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Teléfonos:
91 803 17 19
Email: info@locerramosparati.es Web: www.locerramosparati.es |
El último escenario que la cadena Hospes ha elegido para acomodar su exclusiva visión de la hotelería es todo un monumento declarado bien de interés cultural en 1982. El inmueble ha vivido numerosos huéspedes y propietarios, desde sus remotos orígenes romanos a su posterior ascendencia musulmana, de su adquisición por un bailío ya en época de la reconquista y el seguido traspaso a la familia del Gran Capitán hasta el advenimiento a la casa de la familia Castejón, postreros moradores del palacio.
La sencillez encalada de la fachada solariega da paso a un vistoso zaguán decorado con pilares romanos, un lóbulo, una hilera de ladrillo y una sucesión de finas columnas. De ahí se alcanza el patio principal, embellecido por las pinturas murales del siglo XVIII. Es precisamente el valor de su pinacoteca envidia de toda la ciudad. La galería conecta patio y jardín, y aunque responde a un esquema de casa señorial cordobesa, su revestimiento se inspira en el arte califal. Como el Salón Castejón, utilizado como biblioteca, evocador en forma y contenido de espacios propios de la Mezquita de Córdoba.
En los pasillos y alcobas de los niveles superiores, la suntuosidad se conjuga en presente y también en pasado, representado por las bóvedas de crucería, los lunetos que sustentan los arcos, los frontones de las puertas, los capiteles del siglo XIX, los lienzos y cenefas, los arcos y yeserías, la viguería de los techos y los arcos pintados en tonos almagre. En la planta baja se agolpan estancias alrededor del patio de la Fuente de la Concha, lugar donde se encontró una de las pinturas más enigmáticas del palacio. Por si fuera poco, la junior suite Don Quijote y la suite Gran Capitán acumulan buena parte de los esfuerzos restauradores y los lujos de factura deslumbrante.
En los pasillos y alcobas de los niveles superiores, la suntuosidad se conjuga en presente y también en pasado, representado por las bóvedas de crucería, los lunetos que sustentan los arcos, los frontones de las puertas, los capiteles del siglo XIX, los lienzos y cenefas, los arcos y yeserías, la viguería de los techos y los arcos pintados en tonos almagre. En la planta baja se agolpan estancias alrededor del patio de la Fuente de la Concha, lugar donde se encontró una de las pinturas más enigmáticas del palacio. Por si fuera poco, la junior suite Don Quijote y la suite Gran Capitán acumulan buena parte de los esfuerzos restauradores y los lujos de factura deslumbrante.




